música, patrimonio y gastronomía
Más allá de la música, el festival incluye visitas guiadas a la iglesia y al monasterio de Santa Maria para descubrir la historia y la riqueza de este lugar singular.
La experiencia se complementa con una variada propuesta gastronómica de la mano de productores locales, que refuerza el arraigo del festival con el territorio. Una invitación a disfrutar con todos los sentidos de un festival que no solo se escucha, sino que también se vive y se recuerda.







